Ridículo

Hay maneras de hacer el ridículo.

Y luego está el Real Madrid con sus porteros.

Es lamentable como una institución tan grande, con tanto poder económico y contactos tenga tantos problemas en su portería.

Pasamos de tener a San Iker, a intentar defenestrarle (Mourinho mediante), con Adán, con Diego López, comprando al mejor portero del mundial de 2014 (Keylor Navas), a Kiko Casilla… echando a Iker (pagando incluso por ello), y ahora el estropicio de De Gea.

No ya sólo es el ridículo de no hacer las cosas en hora (lo llaman burocracía, y no, es hacer las cosas a última hora), si no el cómo se ha tratado al portero titular actual del Madrid.

Y es que, en el fondo, es el karma. El puto karma.

La travesía por el desierto del balonmano español

Y lo que es peor, sin final del camino aparente…

La larga lista de desgracias del balonmano español continúa hoy con la desaparición del histórico BM. Valladolid, después del Portland San Antonio, del Ciudad Real – Atlético de Madrid o el Teka hace unos años, incluyendo el descenso a los infiernos del Bidasoa, un grande en la década de los 90.

La desaparición del BM. Valladolid, el primer equipo de élite que fui a ver, allá por mediados de los 2000, con partidos históricos (y desgraciados), como aquella semifinal contra el Flensburg (recordemos, campeón de la Final Four de este año, frente a equipazos como el Barça, Kiel o Veszprem) es un puntito más (o la puntilla) en la penosa gestión que se ha llevado en este país con el balonmano en el último lustro.

Una gestión realmente mala, viviendo en la opulencia, pensando que nada les podía bajar de sus salarios, de sus fichajes, de su egocentrismo, de su “estamos en ASOBAL”, de sus deudas, de jugadores a los que sabían que no podían pagar, esperando que todo se solucionara con un “patapúm parriba” y “que los demás se coman la mierda”.

Así que aquí estamos, 6 años después, en esta trágica situación. El Flensburg es campeón de Europa (merecido, ganando al Barça y luego al Kiel en la final) y el BM Valladolid, estandarte del balonmano, de la cantera, de Castilla y León como el Ademar (otro cuya vida pende de un hilo) muerto, kaput. Atrás quedan esos días donde un grupo de colegas de Aranda, entre los que me encontraba, jugaba contra ellos.

Mientras, los mejores jugadores españoles se van fuera. Como por ejemplo los ganadores del mundial de 2013, con una humillación impropia de dos grandísimos equipos, contra Dinamarca (un apabullante 35-19, en el que muchos disfrutamos como aquella final contra Croacia en Túnez en 2005), donde de todos los jugadores #hispanos participantes, sólo 5 quedan en la ASOBAL. Y por supuesto en el Barça (Víctor Tomás, Ariño, Sarmiento, Strbik, que se va este año, y Viran).

Y así llegamos a la ASOBAL de estos dos últimos años, con un nivel tan bajo que permite a equipos que deberían estar en una “tercera división” (Primera división, en la nomenclatura balonmanística) el competir en “la élite”, dando sorpresas a grandes equipos de siempre, en una liga extremadamente competida e impredecible (excepto por el primer puesto, el Barça, con tipos cobrando 3 veces más que todo el presupuesto anual de equipos pequeños), pero con una facilidad sobrecogedora para que los equipos (incluso históricos) mueran.

No podemos, ni debemos, hacer que el balonmano caiga, y eso obliga a que Federación, ASOBAL y muchos dirigentes de los equipos se sienten, y reflexionen a dónde quieren que vaya el deporte al que aman (si es que aún lo aman).

Larga vida al balonmano.

Hispanos

El Real Madrid, versión derrotista

Soy madridista. Lo reconozco. Y me encanta. Soy forofo. De esos que se alegran cuando ganan y están jodidos cuando pierden o no salen las cosas que debieran ser.

Pero ya llega un punto en el que hasta te quieres hacer del Atleti porque por lo menos ya sabes que te va a tocar sufrir alguna vez.

Sin ir más lejos, esta semana hemos pasado de la euforia, tanto en baloncesto como en fútbol, al derrotismo… en ambos deportes.

Y no me gusta, para nada. El Madrid es un club grande, grandioso, el mejor equipo del siglo XX, y parecemos un auténtico hazmerreír en la prensa barcelonista y europea.

No sé si será por los presidentes, por los directivos, entrenadores o jugadores, pero esto no puede continuar así.

Ayer estuve en Vistalegre viendo el partido de baloncesto que perdió contra el Maccabi. La palabra más repetida al terminar el partido fue un “vaya”, junto a la frase “con los 10 puntos al descanso, ojo”. Y es que no puedes dejar a un equipo que ha hecho 35 puntos en ¡tres cuartos! le dejes aún vivo y haciéndote 30 puntos más en el último cuarto. Ya ni hablemos ser las repercusiones de la derrota. Terribles (no tener el factor cancha y encima jugar contra el mejor equipo de europa, como es el Barça ahora mismo).

Pero si lo del baloncesto es flagrante (¿se ha fichado bien? ¿Mejor de lo que había? ¿Vale el entrenador para este equipo?), lo del fútbol no tiene nombre, bueno quizás lo podamos definir como vergonzoso.

300 millones para caer en octavos contra un Lyon que ni siquiera es líder en la liga francesa (aunque es muy meritorio hacer sombra y sol al mejor Barca de la historia).

Pero dejemos de lamentarnos y presionemos para que el Madrid sea lo que siempre ha sido, un gran club.

¡HALA MADRID!