¡VIVA ZAPATA!

Disclaimer: el título puede ser, o no, un alegato a Guillermo Zapata, concejal de Ahora Madrid que ha tenido que dimitir. O puede ser un alegato a la película ¡Viva Zapata! Puedes elegir.

 

La descontextualización (palabra repetida mil y una veces estos dos últimos días) ha hecho que un concejal de Ahora Madrid (la plataforma ciudadana “radical de izquierdas” que ha conseguido la alcaldía), haya tenido su primera crisis. Crisis producida por los tuits escritos por uno de sus concejales hace unos años, al hilo de otros que escribió Nacho Vigalondo, como este:

Lo de Zapata son unos tuits que cuentan chistes (“entrecomillados”) sobre el holocausto judío, comentarios de dudoso gusto para mucha gente, o sobre Irene Villa y Marta del Castillo, por ejemplo (aunque la propia Irene Villa ha quitado repercusión y el padre de Marta también).

Son chistes que a mucha gente les cuesta digerir (con toda la razón del mundo), y a otro grupo de personas que simplemente se llevan las manos a la cabeza cuando tienen gente a su alrededor que ha dicho lo mismo (no lo enlazo, lo veis diariamente), incluso ya teniendo un cargo público.

Lo que hay que hacer es aceptar (aunque se critiquen, ojo, no respetarlos si se parecen hirientes) los chistes en ambos sentidos: chistes sobre cunetas, y chistes sobre holocausto, siempre que se digan desde un punto de vista irónico o humorístico.

El problema, es que twitter es muy de 140 caracteres y ya. Apenas hay contexto. Puedes enlazar a un tuit, que es una entidad en sí misma, que no tiene contexto (excepto que sea una respuesta a otro tuit), que no se sabe lo que le rodea.

Así pues, ¿es más legítimo hacer chistes (negros, para muchos de dudosa inteligencia y moralidad), que son eso, chistes, a robar millones, a tener contabilidad B, a pagar tus sedes con dinero para los afectados por el terrorismo? ¿cuál es el límite para la dimisión de un político? ¿un chiste? ¿o robar a los ciudadanos?

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Ellos son unos hijos de puta y nosotros unos gilipollas

Dejémoslo claro. Somos gilipollas. Y ellos unos hijos de puta. Una cosa no quita la otra, y la otra no quita a la una.

Llevamos años, ¡años! viendo la que se viene encima, sin hacer nada. Bueno, ha habido movimientos de gente que se unió para hacer algo más: protestar y expresar que lo que estaba pasando no era correcto. Los llamaban antisistema, perroflautas y demás lindezas. Por la parte que me toca, gracias, yo también os quiero.

Rajoy y Rubalcaba

Pero por la otra parte, seguimos siendo gilipollas. Seguimos viendo cómo día a día nos están robando, juegan con nuestras vidas como si de una partida de oca se tratara. Piden austeridad mientras cobran miles de euros en sobres, mientras llevan 20 años cobrando en negro, de forma sistemática, sin nada. Lo vemos, y lo único que decimos es: “uy, qué cabrones, con la que está cayendo…”. Y ya. Nos quedamos en casita o en el bar comentándolo, sin llegar a salir a la calle, sin protestar, sin que ellos noten que tienen una oposición social. Estamos muertos.

Celebración Mundial

Pero ellos son unos hijos de puta. Simple y llanamente unos hijos de puta. Están chupando todo lo que pueden de la sociedad hasta límites insospechados. Límites que se superan cada semana con una acusación más de corrupción, con un nuevo decretazo explicado sólo en las entrañas del legal BOE, con políticos que si ellos antes dijeron A, ahora es B, y los otros que antes dijeron B ahora es A, porque tienen “mayoría”, con “ruedas de prensa” realizadas por una televisión en frente a una sala llena de periodistas, la gran llamada “transparencia”…

Límites que nunca pensabas que se superarían. Que alguno tendría la ética de decir: “no, señores, hasta aquí hemos llegado”. Pero sólo les mueve su afán de codicia, de tener cada vez más, de vivir en una realidad diferente, una realidad que no se entera que el 99% de la gente está peor que el año pasado y que el anterior. Gente que no tiene el lujo de ponerse enferma porque temen que les echen de su ya precario trabajo. Gente que ve como sus hijos no pueden estudiar con garantías de calidad porque los profesores “sobran”. Gente que ve como sus hijos se tienen que marchar a otros países por “espíritu aventurero”, en vez de pensar por qué el 55% de los jóvenes menores de 30 años no tienen trabajo (y los que lo tienen a saber de qué forma).

Y damos asco. Nosotros y ellos. Porque sí, hay una gran diferencia, ellos son unos listos y nosotros unos tontos. Ellos saben cómo robar, y nosotros no. Ellos saben (bueno, pueden) hacer leyes para que ¡oh sorpresa! sus robos sean legales, y nosotros no. Ellos tienen una protección gigantesca de miles y miles de policías y nosotros… bueno, “la policía” “nos protege”. Ya, claro.

La sociedad está definitivamente enferma. Ellos no saben aceptar sus errores, dimitir y mejorar, sino sólo seguir y seguir chupando, seguir y seguir robando y seguir y seguir recortando derechos. Y nosotros no sabemos dar un puñetazo en la mesa y decir que todo lo sostenemos nosotros, y que sin nosotros, todo se va a la mierda.

Somos gilipollas, y ellos unos hijos de puta. Tenemos lo que merecemos.

Mi apoyo a #15mani #acampadasol

Hace 30 y algo años, salimos de una dictadura, pasando por la aprobación de una constitución y la de las primeras elecciones democráticas desde unos meses antes del comienzo de la Guerra Civil del 1936.

En su día el cambio costó mucho. No sólo esfuerzo en las calles, si no, por desgracia, muchos muertos.

Nuestros padres y abuelos lucharon por lo que en su día les parecía justo: una democracia, en la que todo el mundo podía participar y elegir a sus representantes de una forma más o menos equitativa (¡já!). Se manifestaron, les detuvieron (a algunos hasta les torturaron), empapelaron las calles, fueron masivamente a votar (un 78.83%) y eligieron un cambio. Pasar de una dictadura de extrema derecha a un centrismo moderado.

Eso se hizo hace 30 años, con el boca a boca y ciertos medios de comunicación.

30 años después, la historia está cambiando de nuevo.

30 años después, los jóvenes no tenemos futuro en nuestro país, no podremos cotizar lo suficiente para poder recibir una pensión (37 años, y el 45% de los menores de 30 está sin trabajo) y no tenemos casa porque no nos darían hipotecas y están todas sobrevaloradas y, obviamente, sin trabajo tampoco podemos pagarlas.

30 años después, estamos más preparados que nunca gracias a lo que consiguieron nuestros padres. Tenemos estudios universitarios, tenemos másters, hablamos idiomas. Todo para estar en el paro mientras empresas con miles de millones de beneficio se reparten bonos entre peces gordos y prejubilan a personas totalmente capaces de trabajar para no rellenar esos huecos.

30 años después, estamos más informados que nunca. Usamos internet como si se hubiera inventado hace siglos, usamos los móviles como si tuvieran cientos de años y tenemos noticias del otro lado del mundo en segundos. Leemos periódicos de otros países, vemos series que han salido hace minutos en América, escuchamos canciones de grupos que ni conocíamos en segundos y sin descargarlas…

30 años después, es hora de moverse. ¿Qué tenemos que perder? Nada. No tenemos casa, no tenemos hipotecas, no tenemos créditos, no tenemos pensión, no tenemos futuro, no tenemos miedo.

Por tu futuro, muévete, que no te traten como mercancía.

PD: “Luego diréis, que somos cinco o seis”

#acampadasol

Actualizo: No recordaba que hace dos años y medio (en enero de 2009) escribí esto en el blog, la idea de la creación de un partido político para acabar con… bueno, todo lo que estamos reivindicando estos días.